sábado, 10 de noviembre de 2007

Cualquier semejanza con la realidad, no es pura coincidencia

Un boleto. Sólo un pedazo de papel, separó (por lo menos de la vida física), a unos jóvenes que luchaban por un derecho: el boleto estudiantil.
Aquella juventud, fraccionada por el temor y por la lucha, por el miedo y la utopía, se unieron, como aquel fin de año fatal en Once, aunque por situaciones diferentes.
Aquel Cromagnón le puso el mote de “héroes” a una cantidad de jóvenes que entraron a salvar a personas (a pibes y grandes) que permanecían atrapadas entre las llamas y el monóxido de carbono.
Hubo chicos que murieron en el boliche, pero años atrás, hubo otros que también se quedaron en la inmortalidad. Lamentablemente, por el régimen de terror instaurado por el gobierno genocida y militar, no hubo jóvenes que los salvaron, que los socorrieron.
Seguramente, habrá desconocimiento como fue esa noche. Yo tenía esa ignorancia. Pensé que fueron un par de “locos” que pelearon por un boleto. Hubo una organización detrás, con un gran grupo de estudiantes que apoyaban la causa.
No fueron sólo chicos que gritaban por el boleto estudiantil solamente. Gritaban por un mundo mejor, por una utopía, por la esperanza. Gritaban por dejar un ejemplo a un pueblo sediento de paz.
Ese grito perdura en los oídos de los que tienen memoria, como también retumba la ayuda de los pibes de Cromagnón. Ellos sin duda, entraron en la historia nacional.

Gaston Martorelli
5to 2da Rodolfo Walsh

1 comentario:

Edith Bello dijo...

Buena palabra esa: "memoria". Ojalá nunca se borre del diccionario